domingo 29 de noviembre de 2009

Un puñado de símbolos te hace llorar

Resulta desconcertante que en una simple secuencia de símbolos ridículamente procesable, alterable y replicable, quepa el representante de una cantidad de información inconmensurable. Una secuencia cuya cantidad de información es tan pequeña que puede surgir fácilmente en un contexto que nada tiene que ver, pero que tu sesgo entonces no sentirá como igual, por no verle una conexión directa con el origen que le importa. Incluso, al borde del delirio, puedes sentir el impulso de desafiar el sumatorio del logaritmo de la probabilidad, y pensar que en esa ridícula secuencia cabe lo inconmensurable, que de alguna forma está ahí hablándote, de nuevo, para tí, y puedes hacer un backup en una tarjeta perforada, y llevarlo en el bolsillo a todos los lugares donde haya soledad. Pero no lo está, sólo lo parece cruelmente. Sólo tienes un puñado de símbolos, ridículamente procesable, alterable y replicable. Esto no pasaría si no hubiéramos inventado el lenguaje simbólico por ese tumor al que llamamos neocortex, porque estoy seguro de que los castores son inmunes.

lunes 16 de noviembre de 2009

Puta Andrómeda

... - Partícula subatómica - Átomo - Molécula - Célula - Tejido - Órgano - Sistema - Sistema sexual - Familia - Barrio - Ciudad - Provincia - Comunidad autónoma - País - Cultura - Raza - Especie - Género - Familia (otra) - Orden - Clase - Phylum - Reino - Dominio - Planeta - Tipo planetario - Sistema solar - Galaxia - Grupo local - Cúmulo - Hipercúmulo - ...

Acéptense las imprecisiones derivadas de intentar meter representar un orden parcial en una lista totalmente ordenada.

Yo, como conjunto de uteraciones, siempre me he considerado un individualista, pero dado que nunca he tenido muy clara la definición de individuo, siempre he guardado cierto reparo. La fuerza con la que asociamos la noción de individuo a una posición en la escala no viene dada por la propiedad de ser, ya que yo ahora mismo podría ser muchas cosas; ser dedo influenciado por la jerarquía opresora del sistema nervioso y de otros entes superiores, o ser la especie humana expresándose con una de sus millones de bocas, que jamás escapará a la influencia de la jerarquía opresora del sistema de su cultura y especie. La fuerza con la que asociamos la noción de individuo a uno u otro punto de la escala viene dada en realidad por cuestiones subjetivas relacionadas con la forma en la que un punto de la escala interpreta el estructurado de la información de los otros puntos, no de ser o no ser una entidad propia capaz de intercambiar información con el medio, de nacer, reproducirse, y morir. Aunque escribiendo este texto siga abocado a sufrir ese sesgo cognitivo, y a presentarme como "ante todo, sistema sexual", estoy considerando revisar mis soflamas individualistas. No vendría mal adelantarse un poco a los tiempos, y en previsión de una posible pérdida de peso del sistema sexual como elemento dominante en la comunicación del futuro, debería buscar una posición más alta en la escala. Todos los puntos que quedan por debajo del de especie, sin embargo, han sido demasiado vulgarizados, y seguramente pasen a desempeñar un rol visceral dentro nuevo individuo. Ya puestos a hacer el cambio, también puedo adelantarme a los momentos inmediatamente posteriores al descubrimiento de una tecnología que desencadene el contacto con toda la vecindad cósmica que debe de haber por ahí, y puedo adoptar un sentimiento de adepción al grupo más adecuado a las dimensiones que entonces se habrán de manejar. Sin embargo, tampoco vale apuntarse al éxito fácil y declararse seguidor de alguna de esas filosofías orientales del amor al universo entendido como el todo. Es un error y signo de pretenciosidad, pues basta con que se haga uno individualista de un todo para que aparezca otro todo a compararse. He decidido que un buen punto para fijar mi individualismo, que da suficiente juego tanto hacia arriba como hacia abajo, es el nivel de galaxia. Me gusta verme defendiendo las propiedades y los elementos de la Via Láctea frente a los de otras. Sobre todo frente a Andrómeda, cuya negación a admitir su papel secundario en el grupo local la hace particularmente antipática.

domingo 15 de noviembre de 2009

Como no consumes, te consumirás.

sábado 14 de noviembre de 2009

Jeanette - Porque te vas

Probablemente, el mejor trozo de música cantado en español que existe. Música y letra simples pero efectivas, como un tirafondo sobre madera de pino.

Hoy en mi ventana brilla el sol
y el corazón
se pone triste contemplando la ciudad
porque te vas.

Como cada noche desperté
pensando en tí
y en mi reloj todas las horas ví pasar
porque te vas.

Todas las promesas de mi amor se irán contigo,
me olvidarás,
me olvidarás.
Junto a la estación lloraré igual que un niño
porque te vas,
porque te vas,
porque te vas,
porque te vas.

Bajo la penumbra de un farol
se dormirán
todas las cosas que quedaron por decir.
Se dormirán.
Junto a las manillas de un reloj
esperarán
todas las horas que quedaron por vivir.
Esperarán.

Lugares fantasma

Cuando vamos a ir por primera vez a un lugar del que no sabemos nada concreto, no podemos evitar imaginarlo con unas características propias. Para ello empleamos retales de lugares ya conocidos, a veces seleccionados por razones claras, a veces de forma aparentemente arbitraria. A veces incluso es imposible discernir si no ha sido tejido hilo a hilo. Pero normalmente el escenario previsto no coincide con el real, y tras la primera visita, el previsto se ve inmediatamente suplantado en cualquier actividad imaginativa relacionada con ese lugar. Sin embargo, a veces tampoco desaparece, y queda en un rincón de nuestro recuerdo. Colgando por un fino hilo, como un bosquejo olvidado, pasa a formar parte de una vida alternativa que nunca será vivida.

sábado 7 de noviembre de 2009

Texto rescatado de carpeta olvidada

Ustedes saben que hay gente que les quiere, y se sienten orgullosos de que no se interesen solamente en exprimirlos como a clientes en un prostíbulo. 'Me quieren', piensan, y con ello se sienten bien, únicos, necesitados. Se niegan que querer significa literalmente solicitar, y que no hay doblez detrás. Si ellos, sus amantes, quieren exprimir sus sentimientos, no hay más diferencia con el prostíbulo que la moneda. Pero siéntanse aliviados al saber que, probablemente, formen parte del ciclo moviéndose también al otro lado, y se trate en general de un intercambio. El mundo es un enorme club de putas, tan grande que algunos discuten sobre el nombre de la madame.

viernes 30 de octubre de 2009

Hardwired

No me gusta redirigir a producciones ajenas, pero en este caso sería estúpido reescribir unas explicaciones tan concisas y acertadas. Por otro lado, la mayoría de ellas no dejan de ser obviedades para alguien con una formación básica y un espíritu crítico suficiente, pero por el ostracismo generalizado que sufren, comentado al principio del propio artículo, se agradece encontrarlas de vez en cuando de boca de otras personas.

Algunos puntos como el expuesto para las rubias me parecen secundarios frente a motivaciones basadas en la exclusividad de un fenotipo en entornos locales, y el correspondiente aumento de su valor percibido. Si bien el ideal de mujer rubia capta atención incluso en entornos donde no se percibe como exclusivo, y eso podría achacarse a alguna razón como la expuesta en el artículo, no es un secreto que muchos hombres educados en esos entornos sienten especial interés por mujeres de aspecto marcadamente diferente.

Impagable la explicación sobre por qué los suicidas bomba tienden a ser musulmanes. Había pensado muchas veces en lo de las 72 vírgenes como un factor más, pero tras entender el efecto amplificador de la poligamia me he dado cuenta del enorme peso del conjunto. En un párrafo puedes condensar lo que montones de tertulianos de radio nunca se atreverán a decir (por eso siempre escucho música). El ejemplo:

La religión con respecto a las relaciones sexuales tiene el papel del estado moderno con respecto a las comerciales, pudiendo tomar políticas de regulación más o menos fuertes. Las judeocristianas ensalzan la monogamia, mientras que el Islam admite e incluso promociona la poligamia. Eso hace que los hombres alfa acaparen más mujeres, a diferencia del caso regulado, donde tienen que conformarse con la más solicitada o ir haciendo chapuzas extraoficiales. Eso aumenta la presión competitiva entre los hombres en posiciones jerárquicas inferiores, lo cual favorece a aumentar la violencia (en que la violencia física es cosa de hombres todos coincidimos, pero esto cambia cuando se entra en otros tipos de violencia). Si a lo anterior se le suma una educación deficiente, aliñada con promesas como la de 72 vírgenes esperando en el paraíso al heroe recien dinamitado, tenemos el resultado: montones de jóvenes sobrehormonados y no especialmente dotados de inteligencia natural, que educados en una familia alcorconera media serían simples consumidores de pornografía y videojuegos, ganándose el billete fácil a un paraíso doblemente exótico. Por supuesto, la pobreza material también tiene que ver, pero lo que lleva a la importancia de ambos factores es exactamente, palabra por palabra, el mismo razonamiento, cambiando mujeres por dinero.

Por supuesto, todo esto es muy incorrecto. La sola coexistencia de las palabras "mujeres" y "dinero" en una misma frase ya levanta suspicacias entre la mayoría de los bienpensantes.

Termino copiando literalmente otra obviedad de las que me gusta leer de vez en cuando:

The similarity between Bill Gates, Paul McCartney, and criminals—in fact, among all men throughout evolutionary history—points to an important concept in evolutionary biology: female choice.

Women often say no to men. Men have had to conquer foreign lands, win battles and wars, compose symphonies, author books, write sonnets, paint cathedral ceilings, make scientific discoveries, play in rock bands, and write new computer software in order to impress women so that they will agree to have sex with them. Men have built (and destroyed) civilization in order to impress women, so that they might say yes.

sábado 24 de octubre de 2009

El mensaje del silencio

En general, la mayoría de los protocolos de transferencia de datos diseñados para una comunicación bidireccional, o que contemplan la posible existencia de errores, incluyen mensajes de aceptación o negación para cada trama de datos o conjunto de ellas (ACK, NACK), así como de fin de transmisión (END). En general, cuando un extremo recibe correctamente cierta cantidad de información, informa al otro mediante un ACK, de forma que dicha información pueda ser descartada del buffer de transmisión y pueda continuarse a la siguiente. Alternativamente o también de forma simultánea, se puede informar mediante un NACK acerca de la recepción de tramas incoherentes o de la falta de alguna trama en una secuencia numerada, como solicitud explícita para que esta sea reenviada. Cuando el intercambio de información útil es bidireccional, los ACK y NACK pueden ir integrados en las tramas de datos de sentido inverso. Además, si un extremo desea terminar la transmisión, enviará un END al otro, para que este no continue enviando mensajes, evitando el empleo de recursos y ancho de banda en vano. Si pasado un cierto umbral temporal, un extremo no recibe ningún feedback del otro, ni de aceptación ni de rechazo de tramas, ni de fin de transmisión, supondrá algún tipo de fallo en la transmisión o un problema en el otro extremo. En este punto, lo frecuente es que adopte la decisión de reenviar constantemente la trama siguiente a la última confirmada, esperando una confirmación, o la de enviar periódicamente mensajes de solicitud de estado (REQ). También puede seguir estrategias mixtas. Si pasado otro umbral de tiempo tampoco ha recibido respuesta, dará la comunicación por interrumpida suponiendo un fallo irrecuperable en la línea o en el otro extremo, y devolverá un mensaje de error a la capa superior en la torre de protocolos. Es por esto que el uso del mensaje END es importante, porque con un coste muy bajo evita no sólo toda esta sucesión de pasos, con su correspondiente desperdicio de ancho de banda y recursos en el emisor, si no también el estado resultante de incertidumbre sobre el estado de la línea o del agente al otro extremo.

Todo esto es bastante lógico, y entra dentro del campo del sentido común. Sin embargo, es curioso cómo los seres humanos, que tanta afición tienen a los protocolos rígidos para sus actos de comunicación, tanto 1 a 1 como 1 a N, y tan ofendidos se sienten si estos son obviados por algún espontáneo, se salten ciertas reglas básicas de la transmisión cooperativa cuando ya no necesitan ninguna información del otro extremo, de forma despreocupada y egoísta. Esto incluso tras un intercambio de información crítica, repleto de ávidos ACK's, y que implica, entre otras cosas, que la suposición de un error irrecuperable en un extremo tiene consecuencias importantes en el otro. Incluso recibiendo y teniendo que descartar tramas repetidas por parte del otro extremo, y la posterior colección de tramas REQ. Actualmente, cualquier máquina ha sido programada para que considere que vale la pena actuar en pos de un bien común mucho más grande que el mínimo esfuerzo de seguir las reglas del protocolo hasta el final. Supongo que no, que mientras las máquinas no sean capaces de ser así de egoístas, nunca podrán superar el test de Turing.

lunes 19 de octubre de 2009

Los cristales están semivivos

...o son los más vivos de los no vivos.

sábado 10 de octubre de 2009

La aritmética de los muertos

El último mes sólo murieron 67 personas.

67 es un número pequeño.

67=1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1

El último mes murió 1 persona.

1 es el mayor de todos los números.

lunes 5 de octubre de 2009

Transgreda con moderación

lunes 21 de septiembre de 2009

Yo no participo en "La noche en blanco"

sábado 12 de septiembre de 2009

Fagra Blóma



Navegando en busca de bellas vikingas me he encontrado con esta casi tan bella canción tradicional faroesa, cuyo título se traduce como "Bella flor". Me cuesta creer que sea tan poco conocida fuera de su tierra natal, que es lo que parece indicar la escasez de referencias en Internet, y no me resisto a ponerla aquí. De todas las versiones que he encontrado, me quedo con esta del pirata vikingo porque le añade folklore.

miércoles 9 de septiembre de 2009

060606-090909

En mi época de adolescente rebelde, en vez de tomar drogas y llevar ropa rasgada, declaraba no celebrar los cumpleaños, ni míos ni ajenos, por ser algo totalmente intrascendente. -Sólo es una vuelta más al sol- decía, regodeándome en mi particular forma de ir contra lo establecido. Ahora, como antes, sigo sin celebrar los cumpleaños, y lo hago por la misma razón que antes, pero esta no es exactamente la que creía. Soy más consciente de que el ser humano necesita vallar la realidad; discretizar lo continuo para entenderlo, y sé que si no caigo en lo banal de celebrar un cumpleaños no es porque no haya en mí esa necesidad de actualizar un contador, si no porque no tengo a nadie por quien merezca hacerlo. Mi manía hacia los aniversarios no son por el hábito en su sentido más general, si no por la gente específica que a mi alrededor lo sigue. Prueba de ello es que para eventos significativos en mi vida, aunque sea a mi manera, siento la necesidad de contar las diferencias que los separan y fijarme en cifras redondas o cualquier distinción llamativa, aunque dependa de cosas tan azarosas como convenciones históricas o el sistema de numeración y símbolos empleados. El otro día me fijé en que en pocos más mi planta más preciada cumpliría tres años, tres meses y tres días, y entonces me dí cuenta de que había muerto. Alguien la hizo nacer, la regó muy abundantemente para hacerla crecer, y la dejó secar.

lunes 24 de agosto de 2009

It's not about cultural differences

It's about the absence of the talent that allows to jump over all the different cultures. But now it's in fashion to talk about cultures in plural, and just a few claim that true culture there's only one: the only which embraces all the others and allows a man to generalize, be objective and separate what is really important from what it's not. Any person will be biased by his education, and he will be subject to habits that irrationally he won't fancy giving up, but talent consists in, notwithstanding the former, be aware of it and have an upper layer of independent judgement.

The inculture that arises from the lack of the abovementioned abilities shows up constantly and everywhere. From the wars and their deads to the domestic quarrels; wherever there are people that can't do other than think through a group and get dressed with a prefabricated culture -with much or few colours, new or old-styled, that's a matter of taste-; a forever-borrowed culture. So it's not: it's not about different cultures or habits, it's not about different education backgrounds or levels, neither it is about a difference in gendre nor generation: it's just about individual stupidity.

No es la diferencia de culturas

Es la ausencia del talento que permite saltar por encima de todas ellas. Pero ahora está en boga hablar de las culturas en plural, y pocos reclaman que cultura de verdad sólo hay una: la que engloba a todas y permite al hombre generalizar, ser objetivo y separar lo verdaderamente importante de lo que no lo es. Toda persona va a estar condicionada por su educación, y va a estar sujeta a costumbres que irracionalmente no va a querer abandonar, pero el talento consiste en, con todo lo anterior, ser consciente de ello y disponer de una capa de juicio superior e independiente.

La incultura que nace de la falta de todo lo anterior se presenta continuamente y en todas partes. Desde las guerras y sus muertos a las rencillas domésticas del día a día; allá donde haya gente que sólo sea capaz de pensar a través de un grupo y vestirse con una cultura prefabricada -con muchos o pocos colores, moderna o antigua, es cuestión de gustos-; una cultura eternamente prestada. De modo que no, no es la diferencia de culturas o costumbres, no es la diferencia de educación o la falta de educación, ni tampoco es la diferencia de género ni de generación: es la estupidez individual.

domingo 23 de agosto de 2009

X and Y

Y : Problem.
X : Explain A. Explain B. Let's discuss A or B.
Y : Re-Explain A for you. A is mine. A is true.
X : Ok, but not about mine or yours. Explain A, Explain B.
Y : You don't understand A. You had never heard of A. Re-Re-Explain A for you. Explain why you are taking part on B, and why you are wrong.
X : Ok, but I'm not taking part on any. Just: Expla...
Y : Re-Explain why you are wrong. A over B, although you can only think about B.

viernes 14 de agosto de 2009

Bitter bites of sweet

There are no words to describe the bitterness of the sudden absence of the sweet, no means but the sweetness itself through the hole it leaves. That may make you think you should never taste the cake whose recipe you don't have, avoiding the future pain by rejecting to know how it feels. But is it that worth? Would you rather remaining half-born? Cutting what could be the only green shots in your wintry life to avoid the grief of seeing them frozen? There is not an answer, as there have never been for life and death. It's settled when you realize, and always too big to zoom out while you move away, just as if you were to question the whole framework in which you base your daily questions. Existence and non-existence of happiness and sadness cannot be weighted and confronted, so there is not such answer, not such election. The only thing you can do is to yearn for the sweet, whose taste will remain printed as a negative on your soul, feel the sore and the bitter it pours, living on your remains until the very last of your days.

miércoles 12 de agosto de 2009

Ponle banda sonora

Cada tono coloca un cilindro mecánico, hasta que la melodía abre la cerradura de una puerta trasera que la naturaleza, sacrificando seguridad por comunicación, ha colocado en nuestra mente. Una vez dentro, evoca recuerdos o crea las bases para otros nuevos, e influye en nuestras emociones de una forma que ningún otro lenguaje creado por el hombre puede igualar. No hay prosa que pueda acercarse a la capacidad comunicativa de una melodía; la última no argumenta ni depende de un aprendizaje, si no que accede a un nivel mucho más bajo de características natas de nuestra mente. La melodía no tiene un contenido y un formato que deban reconciliarse a través de elecciones artificiales del creador, si no que formato y contenido son lo mismo; no hay separación. La poesía es un intento de anabolizar el formato artificialmente, inspirándose en ciertos aspectos de la melodía, pero sólo consigue marcar más la diferencia. Y en el caso de la melodía, el sesgo cultural, corriente que sólo desplaza a gente liviana, no tiene capacidad de alterar el mensaje. La potencia es tan grande y sus estructuras son tan nativas en nosotros, que nos es imposible hacer un viaje a tal profundidad, y probablemente sigamos así, sin conocer la lingüística del más potente de todos los lenguajes, mientras dependamos de la introspección intuitiva para conocernos. Mientras tanto, sólo podremos limitarnos a mirarnos unos a otros y asentir, como llevamos haciendo durante siglos.

No os voy a convencer

rvtgvbwy fg v frgv wertgv w4tr vt gw crmfn3q4bv276ypun54t ihr2p 9<5tg98ue2cfg2u308rct2n7392yce 7r8 qwerty4v wntg9uwtr4 hguiñtg tg wogwofgiluehtiughw45yh wgui3hrfvgwfgiuv4rweyh tu35vhtrgvuqvu giutwierhgihighhgjgh fjghfjghfjgh fj tghfjghfjghfjg hfjgsvnfsuhnr4fcq 9udgñnvfwh eghj vig rvgserbg stg wrt grfg rwg ftvwrei ughwrh9uref93 urufi hiurfh 8rhfiuryhg iy7yuifdh qhyeihqv 6qy75y2p89 8gyrpwuvgihbugi urthg2u4thguktgjhnb h eugvs fegvuwhg fougjskfhgiuw 4thg9uw4ytw 37ywq3urngeañ8oynv836o 4ytp9q432ut ho2v nrp90gbujwinvorelvyhnoawuri vhfngbrgfrt nr4thgvuyhefbijehb uyhfvn fiehcufyr 7yfaserg78weyh45r t89y5ut7p9 w589621 4385u pqtewnv fhdefn f vnj

jueves 6 de agosto de 2009

Combinatoria y biología

Dos no es sólo el número que sigue al uno, es el único que vuelve a él cuando mira sus entrañas. Y aunque no podamos concebir que una de las dos cosas sucediera sin la otra, se podría decir que la naturaleza ha elegido el dos por la segunda, para salvarse de los problemas de enrutamiento que surgen a otros niveles sociales. Por eso añoramos el dos, porque añoramos el uno. Si añoraramos cualquier otro, se rompería ese regreso al principio único de la existencia que reside en la unidad. No se trata de un problema de piezas, si no de relaciones, que sólo se pueden definir propiamente como binarias, siendo lo que hay más allá un mundo de metarelaciones; relaciones entre relaciones. Entre dos hay uno, y entre más, más.

jueves 30 de julio de 2009

Mercado

Estoy pensando en pagar a una dominanta para que interprete el papel de "conocida deliberadamente malvada" que tanto añoro. Ni que decir tiene que el adverbio es aquí el centro del concepto, por lo que la cantidad de mujeres inconscientemente malvadas con las que me cruzo a diario no puede cubrir ese hueco. Una mujer inconscientemente malvada es como una muñeca hichable sin alma, pues su comportamiento no tiene ningún simbolismo si al no ser ella consciente, no puede sentir crecer el poder de sus armas femeninas. Es la deliberación lo que permite que, al ser obedecidas sus demandas, el acto se convierta en un halago hacia ella. La necesaria deliberación hace también posible -y lo más normal- que el comportamiento malicioso esté embebido en una naturaleza benévola, sin restarle por ello credibilidad ni simbolismo, si no aportando realismo: nadie busca ser halagado continuamente ni de la misma forma.

Pero volviendo al principio, la cuestión es si el hecho de pagar destroza la naturaleza de lo que busco. Desde mi punto de vista, lo que diferencia a una dominanta de pago de cualquier otra mujer que cobre por motivos sexuales no consiste en que no te folle, ya que aunque en general no lo hacen, haberlas que follen seguro que habrá, y también que no lo hagan para las que lo anterior no se cumpla. Consiste más bien en que en su caso, el acto de cobrarte no es incompatible con el papel que debe desempeñar. Tampoco digo que sean hechos necesariamente afines, salvo en quizá algunos casos donde el morbo principal esté para alguien en pagar -e idealmente al otro lado en cobrar-, pero en general cobro y papel pueden convivir sin acudir a mentiras de base, sólo de condiciones particulares y atrezzo. Tú estás pagando una pasta nada despreciable para que una mujer haga algo tan sencillo como ser descaradamente antipática y agresiva durante una hora . Es cierto que hablo de mi caso, que no incluye rollos mazmorriles, pero incluso en esos, aunque pueda resultar desagradable a veces, parece un trabajo más fácil y seguro que la prostitución. Es decir: aunque tú le expreses por lo bajinis ciertas preferencias que ella seguirá, lo que es una realidad como un pino es que ella está aprovechando el oligopolio femenino sobre el sexo que existe en la mayoría de mamíferos para cobrarte un producto cuyo coste de producción es bastante bajo a un precio mucho más alto. Me atrevería a decir que es la propia esencia de la dominación femenina, y no se diferencia realmente de las situaciones cotidianas "reales".

Sin embargo, reconozco que pagar esa cantidad por una hora de algo tan fútil me cuesta. Si mis condiciones económicas fuesen otras no me importaría demasiado, pero en las actuales los remordimientos, ya a toro pasado, me perseguirían largo tiempo. Yo preferiría pagar a una señorita con los beneficios que ella obtuviera del propio acto, por un lado por ahorrarme el desembolso, pero también porque, aun con todo lo dicho, al desear ella algo tan genérico como el dinero, el intercambio se industrializa y se pierde el significado personal que al menos yo busco. Pero el valor perbicido de mis especias no parece muy alto en el mercado de la carne y las emociones, y eso es algo que si mantengo mi posición altamente orgullosa de no adulterar ni empaquetar ni colorear, ni en definitiva vender sucedáneos, no tiene más solución que ser yo quien acuda a ellos. ¡Oh paradoja!

jueves 23 de julio de 2009

Convéncelos

Por más que algunos despreciemos dedicar la vida a formar parte de un bloque ideológico que, principalmente a través de la retórica, luche contra otros bloques para dirigir una comunidad amplia, sabemos que nuestra querida vida diaria es una maqueta de ese escenario. Es más, la semejanza se debe a que lo primero es consecuencia de lo segundo, como algunas rocas minerales reflejan la estructura geométrica entre sus moléculas, o los fractales repiten periódicamente patrones a distintas escalas. Más allá del debate resbaladizo sobre el grado de existencia de algo que no sale de la mente de un individuo, lo que está claro en la práctica es que el ser humano de características natas medias, si quiere sobrevivir, tiene que dedicar un enorme porcentaje de sus recursos no a buscar la verdad -ni tampoco la mentira deliberadamente-, si no a convencer al prójimo. A dar buena imagen. A controlar sus impulsos, sus emociones, sus lágrimas y sus risas. Es el precio de la protección de la manada, y quien no esté dispuesto deberá emanciparse absolutamente, irse a vivir a la cabaña del ermitaño, y renunciar a la faceta social de su especie. Y esto es tan natural que no puede relatarse en forma de crítica, si no como un cuento de nuestros abuelos, ya inmutable. Sólo se puede uno limitar a señalar que aunque se haya demostrado lo versátil de la combinación de individualismo y gregarismo del ser humano, hay algo de triste en una obra de teatro perpetua donde cada actor hace únicamente el papel de engranaje de un enorme reloj. Cuántas cosas se pierden por el bien común.

jueves 16 de julio de 2009

Atardecer en el desierto

La entrada de la noche significa el comienzo de una etapa de descanso, pero también de peligros cuya huella permanece en nuestra memoria de especie. El significado romántico de contemplar una puesta de sol en compañía parece algo más que un icono cultural, y se diría que tiene también motivaciones más allá de lo estético. Es un indicador de que esa etapa de descanso, de vulnerabilidad, de peligro acechante; en definitiva de exposición física y emocional, va a ser compartida, con un pacto de protección mutua que nos reconforta. La distinción entre lo físico y lo emocional no está muy clara en la memoria de especie, que es ajena a la separación que la sociedad civilizada ha provocado al conseguir asegurar la física, y esto contribuye a hacer que ese sentimiento sea tan poderoso y nos abarque. Observar una puesta de sol de la mano de aquella persona en quien hemos volcado nuestras emociones* es por tanto como firmar un pacto de amor; una forma de matrimonio anterior a cualquier rito cultural.

Observando lo que aproxima la estampa de una puesta de sol marciana a través de una imagen multiespectral -lo que se supone que captaría una cámara normal construido con lo que ha captado una cámara mucho más cara-, no he evitado pensar en lo irónico de que un lugar tan ajeno al subproducto de la vida que es el sistema límbico, produzca efectos sobre él. Otras imágenes extraterrestres producen fascinación, pero de otro tipo; como en el ratón que se enfrenta a un escenario absolutamente nuevo. En este caso sin embargo, el paralelismo es con la rueda de correr. La ironía se multiplica cuando he imaginado estar ahí, sentado en una roca roja, sólo por algun motivo obviable, y he simulado la sensación de mover una mano y hacerme plenamente consciente de que a mi lado sólo hay más rocas oxidadas y CO2 ejerciendo 8 milibares, y más allá un espacio inconmensurable para mi forma diaria de percibir distancias. Aún con la idea de un guante en mi mente, me he provocado la misma sensación de tacto negativo que se experimenta cuando se despierta uno lentamente de un sueño donde la mano sostenía algo, y un escalofrío superficial refresca la sensación hacia el vacío. Más allá de que sea una simulación voluntaria de otra simulación involuntaria, que realmente aquí no importa, es irónico como lo es cualquier caricatura espontánea pero afilada.

martes 14 de julio de 2009

¿Somos una intersección de lugares comunes?

El hombre está codificado
¿Quién lo descodificará?
El descodificador que lo descodifique
Un puñado de parámetros manejará
La psicología de las ideas descontinuará
El puzzle sobre el espejo resolverá
Latitud y longitud finalmente obtendrá
El amor hallará

martes 23 de junio de 2009

Más llaves y ecos

Cuando un billete de autobús tiene tanto significado, hay un desequilibrio de algún tipo. Me dolería romperlo o tirarlo, como si rompiera carne o tirara a la basura amor. Pero no existe esa carne ni el amor; es sólo un eco más fuerte que la voz.

jueves 18 de junio de 2009

Mala suerte

Un bicho se ahogaba en una piscina, y aunque en otro contexto lo habría matado sin remordimientos, he pensado en sacarlo. Sin embargo, viendo los esfuerzos que hacía por llegar al borde, he dejado que continuara en su labor hasta que finalmente ha llegado. Pero al subir por la pared y llegar al reborde de piedra irregular, se ha caído al agua de nuevo, ante lo que he decidido sacarlo finalmente con un palo. Ya estaba pensando yo que bien podría un ser superior fijarse en mí, y por un sentimiento pasajero de empatía decidir coger un palo de ocho dimensiones y alterar la causalidad de mi entorno, para que mi camino se cruzara con el de una mujer con la que pudiera establecer un romance (que haberla, seguro que hayla, pero me río yo de las combinaciones de la primitiva), cuando he mirado al bicho y, para mi absoluta sorpresa, se había muerto. ¿Por qué? Ni puta idea; justo al sacarlo va, se encoge y se muere. Totalmente tieso. No hay reflexión filosófica, simplemente me he sentido muy frustrado.

martes 16 de junio de 2009

Interferencias

Sobrellevo la existencia de escotes turbadores en bibliotecas porque está arraigada en mi impronta genética la debilidad hacia ellos, y porque al fin y al cabo, si uno no levanta la vista del libro, puede quedar a salvo de la distracción.

Sin embargo, lo que no soporto son las parejitas besuqueantes. ¿Por qué cojones hay gente que no sólo siente la necesidad imperiosa de demostrar visualmente que tienen pareja, si no que además tienen que emitir mensajes acústicos para que nadie a su alrededor pueda pasar olímpicamente de su mensaje? No se trata de un beso normal como muestra de cariño, si no de una sucesión constante de ellos, siempre orientados a producir la máxima huella sonora a su alrededor. Y no se trata tampoco de un caso aislado: en toda biblioteca universitaria hay unas cuantas esteto-parejitas, recién salidas del instituto, que se dedican a deleitar al personal con la sinfonía de su intercambio de fluidos. La molestia es mayor que con cualquier otro ruido, o incluso que con una conversación normal, que a veces está permitida. Se asemeja al enervamiento producido por contacto con una conversación estúpida intercalada con risitas de gente gilipollas, algo que por cierto, también se encuentra uno con frecuencia. Es la molestia general de tener a alguien gilipollas al lado que se dedica a restregarle a uno su gilipollez.

La próxima vez me voy a poner yo a hacer ruidos. Cuando empiecen con el "smuuccc.... smmmuuuccaaccc.... ssiiiimmmmcccc" y demás ruidos ventosiles en mitad de un lugar dedicado al silencio y a la meditación, voy a empezar a hacer ruidos salibales con la boca, todo ello sin desviar la mirada del libro ni perder la compostura facial. A ver si sus putas cabezas, obsesionadas con la mímica hacia la estética triunfadora de las películas de adolescentes, son capaces de coger la indirecta.

lunes 8 de junio de 2009

Anunciando el anuncio

Entre en el juego, haga una buena campaña de marketing, venda su forma de vender, viva la vida de un personaje feliz que le sorberá la vida, vida que sin personaje morirá.

lunes 25 de mayo de 2009

Hágalo usted mismo

Fulano tuvo un largo sueño donde era tan feliz, tan absoluta y autoconlusivamente feliz, que cuando se despertó ni siquiera se sintió triste, si no simplemente muerto. Había agotado todo su interés por vivir, porque ya había vivido todo lo que valía la pena vivir. Ya no volvería a sentir el amargor dulce de los vaivenes del amor de ese sueño, ni superaría las satisfacciones intelectuales alcanzadas en él. Ya habría visitado las islas subantárticas, la estepa siberiana y todos los lugares fríos y recónditos que quería visitar, ya se habría vengado silenciosamente de los que lo despreciaron con todas sus vísceras, y habría compartido afecto con las personas afines que, tan misteriosamente como todo en ese sueño, había encontrado por azar. El hecho de que todo fuese producto de su imaginación no lo perturbó lo más mínimo, pues era la realidad que se extendía ahora ante él la que adoptaba el rol de imitación penosa. ¿Qué importancia tenía que su amor hubiera vivido dentro de su cabeza, si había compartido con él más que con nadie de este otro mundo? Si la realidad era mecánica, ¿Qué había de menos real en un mecanismo emulado dentro de otro? Él nunca la había controlado a su antojo, ella había corrido como un mecanismo libre dentro de él. Lo único que lamentaba ahora era su desaparición, como se lamenta la de cualquier ser querido que muere, pero tampoco podía quejarse tras tanta felicidad compartida. Fulano supo que ningún otro sueño ni lo que había fuera de esa habitación en penumbra haría más que corromper el recuerdo de esa vida plena, de modo que se puso de pie, y sin siquiera querer reflexionar sobre ello ni un instante, aún medio dormido, se lanzó de cabeza contra la esquina de una mesa.

domingo 24 de mayo de 2009

Antropología de lo sesual

Pueden llevaros la llave, pero ni todos mis lenguajes, ni menos aún el escrito solo, pueden con el baúl.



Ese es el problema de los blogs que cuelgan música, y de la gente que intenta en general comunicarse transmitiendo llaves. Yo también sufro esa tentación, y cederé a ella a gusto, porque lo máximo que me han pagado por escribir es 20 euros, y por tanto puedo hacer lo que quiera. Pondré otra buena canción de Eurovisión.



Qué fácil. Yo tengo la sensación de que acabo de transmitir muchísimas cosas, porque me he estado enchufando estas canciones durante los últimos 5 días y con ellas abro baúles que contienen millones de sensaciones, pero realmente no lo he hecho. Sólo he empleado dos palabras largas y ajenas.

Pero la canción del noruego mola, toque o no toque el violín realmente. I'm in love with a fairytale es un código que, nuevamente, abre un montón de cajones para mucha gente, porque haberse enamorado de un espejismo es como la mili de las emociones. La canción de las estonias es repetitiva pero bonita, con todos sus aires trascendentales incluídos.

Es de recibo decir que tanto las rubias acompañantes del noruego como la estonia robótica están para comerles lo de abajo. La combinación de la estética fría y rígida de la estonia con sus gemidos melódicos incita a pensar que lleva dentro muchas emociones orgásmicas reprimidas y hay que ayudarla a que las expulse. Ojo con las estonias en general, que si bien yo siempre me he declarado fan de las escandinavas en la más pura tradición landesca, he visto señoritas bálticas del este que conseguían mezclar con eclecticismo la finura de las finlandesas y la pinta de lobas que, como todo el mundo sabe, caracteriza a las rusas. Y su idioma es aún más raro, lo cual lo hace aún mejor.

jueves 21 de mayo de 2009

El cronómetro

En unas pocas horas de cielo gris y luz ubicua no se puede conocer una ciudad. Se puede correr, tropezar, y sin aliento, balbucear. Y tomar una cámara y sacar unas pocas fotos movidas cuyo contenido todos lamentarán. No se puede entrar en ningún edificio, sólo ver fachadas que intentan representar lo que hay detrás. Y tras la carrera, con el cielo gris y la luz ubicua llegando al final, ayudar a la melancolía con un Adagio en G menor. Curva de subida y bajada, hola y adiós, pequeña figura que se acerca, figura pequeña que se aleja; todo tiene su final.

martes 19 de mayo de 2009

The army


                                                                              ...and the vanquished.

lunes 18 de mayo de 2009

Protocolos a gogó

¡Protocolo! ¡Protocolo! La espontaneidad mola, pero en su forma enlatada por favor, que si no me siento insultado.

La hojarasca

No hemos superado el pasado ni hemos inventado nada nuevo, sólo hemos sustituido las garras por las palabras. Seguimos compitiendo y seleccionándonos en función de unas habilidades psicotécnicas que determinan nuestra imagen y nuestra supervivencia. No hay interior si no se exhibe, es una ilusión del individuo. No hay mecanismo dentro de nosotros que no sirva para sobrevivir; se habría extinguido. Los sentimientos son una moneda de cambio y el razonamiento un arma en la nueva selva. Este texto no compra ni abate nada: sólo es el movimiento inútil de las patas de un animal moribundo, reflejo bastardo de lo que nunca pudo ser.

miércoles 13 de mayo de 2009

Machine extends Natural implements Language

La gente programa como escribe. Además, con los correctores automáticos en los procesadores de texto tenemos un parecido aún mayor: sobre una sintaxis elemental de obligada y automática corrección, que salva de sólo algunos fallos de comunicación, la de nivel superior puede ser desestructurada, ineficiente, inútilmente redundante, y ofuscada. Probablemente tardes más en corregirlo y entenderlo que en pensarlo desde cero.

viernes 8 de mayo de 2009

Extreme Ways



Las licencias poéticas del artista sirven frecuentemente como excusa para la generalización del significado de su obra y la posterior aplicación sobre las ideas particulares de los oyentes. Es algo de lo que el propio artista vive, ya que le permite que la gente se haga adicta a su producto por sentirse parte de él. Este es un ejemplo donde, además, la reinterpretación escupe otro producto secundario, volviéndose reelaboración. Y a pesar de emplear pocos medios, poco esfuerzo y un toque de efectismo, el resultado es tan armonioso que se echaría en falta si se volviera atrás.

viernes 1 de mayo de 2009

El vehículo límbico

El olor de las impresoras laser me evocó una sensación exótica, y tardé un rato en darme cuenta de que estaba asociada a un lugar en el pasado, donde en uno de sus rincones estuve imprimiendo en laser con asiduidad. El olor no era especialmente agradable, ni tampoco desagradable. Las sensaciones eran un aliño perfecto para un plato inexistente, porque aquel era un precioso lugar para vivir algo que no viví. Sin embargo, me pregunto ahora si el poder del contenido es mayor que el del continente. ¿Podría emocionarme con el olor del pescado podrido si, por algún casual, viviera una experiencia emocionalmente importante en un lugar bañado por él? Dos instintos arraigados en millones de años de evolución, tirando en sentidos opuestos.

jueves 23 de abril de 2009

Trigger!!

Nos gustaría poder estar seguros de que, pase lo que pase, las cosas son como deben ser. Es decir, que si uno por ejemplo ha sufrido una desgracia, es porque hay unas causas de fondo que la han propiciado, y hubiéramos hecho lo que hubiéramos hecho, estas causas habrían llevado tarde o temprano a lo mismo. Sería agradable poder tener eso como descargo constante de la preocupación sobre si hemos arruinado tal o cual cosa por un error puntual, pudiendo convencernos de que si hubiéramos tenido los reflejos para salvarla en ese momento, en otro habría acabado cayendo. Los momentos de la vida donde, al contrario, parece que todo el futuro ha dependido de una acción cuyas causas son puntuales, son como objetos pequeños de los que depende un peso tan grande que actúan como cuchillos rasgando nuestra conciencia. Pero esos momentos suceden. Aunque pueda parecerlo, el determinismo no lleva a nada aquí: es una realidad cotidiana y perfectamente compatible con él que todo sistema que tiende a ciertos mínimos absolutos puede quedarse varado en otros locales de menor magnitud. Y que si es un sistema suficientemente complejo, no hay forma humana de prever el comportamiento más allá de ciertos trazos gruesos. Como el agua que en vez de acabar en el mar puede quedarse estancada y podrida en un charco, o el gatillo de la pistola cuando cae al suelo, que puede dispararse o no. En unos casos tendremos que convivir con nuestros lamentos. En otros también con la incertidumbre, sin saber si debemos marcar como culpable al destino a corto o a largo plazo. Tendremos que.

lunes 13 de abril de 2009

Los podridos

¿Qué piensa un ingeniero armamentístico cuando se pone a trabajar? No debe de ser lo mismo que el soldado o el sicario. Hace algo más que crear destrucción: prostituye la palanca del progreso, que han construido en su mayor parte personas impelidas por un espíritu constructivo. Sin embargo, con la gazmoñería que hay en la sociedad para tantos temas, una persona que ha empleado sus conocimientos para tales hazañas ni siquiera ha de sonrojarse.

lunes 6 de abril de 2009

Sólo unas horas

Veintitrés horas es tan fútil como veintitrés años de vida, pero nuestra regla es años de larga, y tiene precisión de horas. Toda la trascendencia de una majestuosa vida, que al final es lo único que conocemos en nuestra pequeñez, es tan corta como unos cuantos años, hechos de algo tan pasajero como las horas. Y de entre ellas unas pocas le dan sentido a todo, como ladrillos cuyas dimensiones no son especiales, pero el azar quiso que fuesen ellos los que ocuparan un lugar maestro en la estructura. Quien desconfía de su pequeñez y relega la importancia de cada parte en la siguiente sólo va a encontrar un constante cero. Si no puede descubrir su vida en unas horas, no estará capacitado para hacerlo en todas las horas de sus años, porque es insensible a lo que realmente él es, y como tal está muerto: sin tiempo para vivir.

Yo no, yo sé que el sentido de mi vida cabe en unas horas, y seguramente tengo más años por delante que por detrás, pero empiezo a sospechar que me quedan menos horas de las que he vivido.

jueves 2 de abril de 2009

Optimismo necesario

Cuando mezclas un 95% del agua más pura y cristalina con un 5% de mierda, el resultado es mierda. Nuestra vida es un 95% de mierda, pero sin embargo consideramos que el 5% rescatable hace que todo merezca la pena.

domingo 29 de marzo de 2009

Compro nostalgia

Compro recuerdos, soy un replicante de gama baja. Quiero ser un infeliz feliz, y tener la sonrisa amarga de la nostalgia en lugar del vacío de quien no tiene nada que añorar.

lunes 23 de marzo de 2009

El esfuerzo invertido en mover una máquina ajena

Puedo grabar 1000 frases en una pda con altavoz, y con una organización jerárquica adecuada, acceder a ellas con suficiente velocidad como para cubrir en tiempo real el 98% de las respuestas que tengo que dar a mis congéneres en el día a día.

martes 17 de marzo de 2009

Tengo un tumor cerebral, y se llama cortex.

martes 10 de febrero de 2009

Una utopía

- Buenos días, Señor. Es usted un capullo.
- Igualmente.

Imagino un mundo donde el lenguaje está equilibrado, y una palabra no puede poseer el significado de un discurso. Donde toda información se construye individualmente, artesanalmente, y no hay paquetes prefabricados y preestablecidos que empobrecen nuestra comunicación. Un mundo donde no ha degenerado el concepto de falta de respeto, ni se ha convertido en el arma esgrimida con gazmoñería por los mediocres. Donde las palabras no son insultos, si no posibles vehículos para ellos. Pero no es más que una utopía, como lo es que se convierta en una utopía compartida.

domingo 8 de febrero de 2009

La sonrisa y el relé

Un bit, un impulso, un color, un sonido, una señal con una cantidad de información que de ninguna manera podría describir las emociones, puede abrirles o cerrarles las puertas como funcionario carcelero sin vocación alguna. Es cómo nuestra imaginación puede volcar toda la riqueza que cada día entra a través de los sentidos, de un mundo frío y hostil, y reconfigurarla creando un universo colorido en lo virtual, pero que depende de la realidad a través de un canal muy estrecho. Lo complejo se arrodilla ante lo simple. Deseo un bit, necesito un bit, lloro por un bit.

jueves 5 de febrero de 2009

Con el pesado saco de oro hasta la tumba

Hoy he perdido un día que me habría servido para perder otro.

viernes 30 de enero de 2009

muerte.ppt

Muerte al powerpoint, vida a los libros. Muerte a la enseñanza basada en sketches, vida a la prosa fluida, sencilla y precisa. Muerte a los "diagramas conceptuales", vida al lenguaje. Muerte a la basura rápida, vida a la selección natural de los años. Muerte a la jerga banal, vida a las definiciones. Muerte a los vendedores, vida a los creadores.

miércoles 21 de enero de 2009

Los esclavos en la arena

Parece que sí: hay un equilibrio en el universo, pero no como la consecuencia de ninguna consciencia cuya voluntad y tarea sean mantener ese equilibrio, como aseguran algunos místicos. Por lo menos, no desde lo que nosotros entendemos frecuentemente por consciencia, voluntad y tarea. Más bien, ese equilibrio puede verse como una mera necesidad o consecuencia en la definición de las cosas. Para que exista lo grande ha de existir lo pequeño, y lo mediano resultará ser lo que ocupe, de existir, el lugar intermedio. En cuanto tengamos un conjunto y una medida sobre él, tendremos un equilibrio. Podrá ser o no ser simétrico, como en una balanza podemos tener más elementos ligeros y menos pesados, o podrá estar más o menos cerca del eje, o las variables con las que se quiera jugar... pero en definitiva, la consecuencia de su existencia es irremediablemente la aparición de cierta clase de equilibrio. Es el nivel del porque -sí, tras del cual todo lo que especulemos sobre la existencia de una voluntad es conjetura.

Esto, que puede verse desde un punto de vista general, también puede aplicarse a la percepción humana -qué es la percepción si no una medida de lo observable, y la percepción humana nuestra principal medida-. Frío y caliente, feliz e infeliz, el ya mencionado grande y pequeño, y cómo no: bello y feo, son parejas de conceptos extremos en las que cada uno no tiene definición sin el otro. Si dejaras de sentir frío, tu cerebro

Es por eso por lo que creo que me gustas tanto. No podemos elegir lo que amamos y odiamos, es irracional, está anclado en un fondo al que el razonamiento difícilmente puede llegar. Tú eres un extremo en ese marco de sentimientos irracionales, y siento que te quiero tanto como odio a una cucaracha.

En ese momento, el protagonista supo que a pesar de todas la emotividad y sinceridad con las que había construido el piropo -y todo su prólogo-, no iba a consumar relación alguna con aquella anticucaracha. O quizá precisamente por eso.

Rato después, vino a su mente la imagen de la última cucaracha que mató, la que le había inspirado todo aquello. Intentó, nuevamente en vano, asumir que se trataba únicamente de un bicho que actuaba instintivamente, y que suponía un peligro real prácticamente nulo. Se topó nuevamente con el muro que separa la comprensión de la asunción y se dió cuenta de que, como le había dicho a aquella chica, estaba tan lejos de poder dejar de sentir asco hacia esos seres de patas largas como de dejar de sentir atracción hacia los de pestañas largas. Aunque lo segundo tenía una explicación biológica mucho más fuerte que lo primero, el efecto de amplificación del horror seguramente se debía a que, sumergido en el estado de bienestar y desaparecido el peligro de depredadores, hambrunas, y guerras, el sentimiento de terror ancestral, aquel que permitía la existencia de la contraparte placentera, tenía que encontrar salida en insectos relativamente inocuos como aquellos.

Pero a raíz de esa recopilación de argumentos racionales basados en los motivos del bicho, emuló su perspectiva. Aquel ser había acudido a su casa en busca de calor, sin ninguna intención destructiva -al contrario de lo que podría decirse de muchos humanos-, a comer sobras de la comida que él dejaba caer despreocupadamente. El bicho huía de la luz asustado, intuyendo que él era la víctima, buscaba únicamente hacer lo que la vida y sus ancestros le habían condenado a hacer, y era cazado y exterminado por un delito que en el marco de los juicios humanos sería inaceptable como tal: el de herir las apreciaciones estéticas de otro. La cucaracha era inocente, y acudía a su hogar con las motivaciones que él desearía haber encontrado en aquella chica. Pero con todo, no podía amar a la cucaracha por más que supiera eso, ni siquiera dejar de sentir asco por ella, porque en realidad él era tan esclavo de sus impulsos como ella misma. ¿Quién siente terror por aquello que supera ampliamente? Al final, él no era más que otro bicho.

domingo 18 de enero de 2009

Percentil 99

-Eh tio...¿Y esa caja?

-Es de condones.

-¿Tan grande? Pero qué fantasma, si a tí te caducará la mayoría...

-Eso mismo pensaba yo, pero como he oído por la tele tanta indigación por el hecho de que Barajas no tenga quitanieves e infraestructura suficientes para abordar una nevada que sucede una vez cada 20 años, pues me he dicho: ¡La más grande! Lo que no voy a permitir es que un día tenga que conformarme con echar sólo 4 polvos en vez de 20, que sería de un derroche y un ridículo inaceptables. De modo que si para prevenirlo hace falta estar tirando condones a la basura cada tres meses, yo lo hago.

jueves 15 de enero de 2009

Poema al otro extremo de la mesa

Ping
Ping
Ping
Ping
Ping
Ping
Ping
Ping
Ping Pong
Ping Pong
Ping Pong
Ping Pong
Ping
Ping
Ping
Ping

domingo 11 de enero de 2009

El patrón de la vida


Todos los seres inteligentes del planeta rompieron su equilibrio de cooperación y competición. Su propio dominio sobre sí mismos los llevó a una cooperación total, de modo que se fundieron en un único ser, que si ya antes estaba vivo, pasó a ser consciente. Este nuevo individuo miró a su alrededor, vió cuan solo estaba y cuan inútil era su existencia, y libre de las pulsiones que mantuvieron activos a sus componentes, se extinguió.

miércoles 22 de noviembre de 2006

Heroinómanos

La mayoría hemos sido seducidos por la adoración de una lotería moral que, supuestamente, otorga tal riqueza a un sólo individuo que puede saldar sus deudas diarias. Se da por supuesto que su valor es suficiente para algo así, y, sobre todo, que el hecho de crear esa repartición es gratuito. En definitiva, que no requiere de ninguna condición. Es una creencia frecuente en otros muchos contextos, aunque nadie se atreva a mantener que los montones de arena, por su condición arenosa, se reparten solos sin que medie fuerza alguna.

La estupidez colectiva inculca la adoración de esta lotería, especialmente en lugares y tiempos donde es útil para manejar a la gente. Pero a eso no le veo nada nuevo ya que han sido ya muchos los que lo han puesto de manifiesto. Creo que la raíz de esta tendencia está en la parte más negra del individuo, y la más desgraciada desde una perspectiva intimista. Descubre una parte egoísta de nosotros que se masturba con avidez ante la idea de una riqueza eterna embalsamadora. Un segundo que valga el trabajo de toda una vida, una densidad tan irreal en el campo de la ética como lo es cualquier analogía suya en el de la física cercana. Para las personas más estúpidas, todo esto puede convertirse en lo que he mencionado; un gancho para hacerlas más manejables, y en las que lo somos de forma menos flagrante, como yo, en un fantasma que aparece de vez en cuando recordando lo débiles que somos. Pero en todos los casos tiene un comportamiento similar al de una droga: fabrica ilusiones que dibujan despreocupación y felicidad de bote, siempre al precio de volver al sujeto un poco más ciego de sí mismo.

viernes 3 de noviembre de 2006

Lo que no mata, engorda

En ocasiones nos encontramos con hechos antiestéticos que, por mucho que desmenucemos sus causas y logremos aislarlas en parcelas neutras de un esquema, no pierden su esencia negativa. Hoy me he topado con uno en mi vida, bastante espontáneo y banal, pero lo suficientemente pesado en su terreno -es decir, tremendamente antiestético- como para que me haga reflexionar más que otros muchísimos que pasan desapercibidos (de hecho, la existencia de estos ha sido parte de los frutos de esa reflexión, y eso le otorga cierto mérito). Quiero resaltar que me refiero a hechos antiestéticos y no a desagradables. He elegido esa definición a propósito porque es más particular, y excluye cuestiones morales o cualquier parámetro que añada peso indebidamente. Estoy hablando por tanto de hechos meramente antiestéticos.

Respecto a la mencionada inmutabilidad, en lo que va de la estación de Tirso de Molina hasta Príncipe Pío he llegado a una conclusión que me ha calmado. La escribiré para liberarme del todo y terminaré ya el coñazo de post. Creo que la existencia de esta especie de estructura fantasma tan molesta se justifica como compensación natural (justicia natural basada en el equilibrio de las cosas, no en moralismos estúpidos) de otras similares pero de signo contrario, que quizá no acostumbramos a encajar en el mismo problema. Con esto me refiero sencillamente a lo que nos hace, creo yo, movernos día a día; ese conjunto de inquietudes que trabajan como motores en máquinas construidas con la misma frialdad que el esquema inicial tan inexplicablemente viciado. Ellas mueven el sistema neutro con el mismo misterio que el fantasma antiestético vicia nuestros esquemas, que vienen a ser planos de dichas máquinas, pero es probable que nosotros no lo encajemos como dos partes de un mismo fenómeno. Dedicamos un reflexión a una, preguntándonos por qué hostias no elegimos cada mañana el camino auténticamente más corto que hay entre nuestra cama y nuestra cama, y nos metemos en otras, a menudo de corte más quejica, para intentar aliviar hechos como como el que me ha sucedido hoy. Pero son esas inquietudes las que nos hacen movernos en contra de lo que la optimización hiper-racional nos dictaría, es decir, nos permite vivir (y yo no me meto a valorar esto, parto de que vivir es bueno porque, joder, todo lo que digo y hago se debe a que vivo), y son también, en su otra cara, que si queremos calificarla de excretatoria pues podremos, las que nos hacen sentir una repulsión inevitable hacia situaciones que hemos desmontado y limpiado racionalmente.

Me gustaría señalar ahora que he dicho antes que esto es una justificación de la estructura que comento, pero realmente no es correcto. No es una justificación porque no es una explicación racional, ya que no lo he encajado en el sistema. Precisamente lo he introducido todo como el problema de una característica que nace espontáneamente sobre el sistema sin quedar explicado en él, de modo que no es justificación lógica ni explicación. Además, ni siquiera estoy argumentando. Lo que he descrito es simplemente una compensación que puede servir, si el que la lee se presta, para aliviar ánimos. Y lo habría puesto como tal si no fuera porque la expresión 'se compensa como compensación' habría quedado fea. No creo que tenga que presentar, tras lo escrito, mi falta de indiferencia ante la fealdad de las cosas.

miércoles 11 de octubre de 2006

Razonamientos colacao

Como me siento mal, ya puedo sentirme bien.

lunes 9 de octubre de 2006

Infierno

Lo he dicho más de una vez, aunque probablemente nadie me haya escuchado: el infierno laico que mejor imagino es el que provoca todo tipo de sensaciones en la mente de los que lo habitan pero les impide al mismo tiempo desarrollar cualquier forma de expresarlos. Aunque es cierto que tras eso suelo pensar si no estaré ya en el infierno. Porque mirado con atención, se podría decir que una grandísima parte de las desgracias íntimas se basan en eso. No en un sentido puntilloso y ya alejado de la realidad, donde hay conexiones entre cualquier par de cosas y todo se convierte en una orgía de suposiciones que trascienden la lógica, si no en uno intermedio, real, y bastante cotidiano.
Por ejemplo, yo ahora pienso en la genética, en la debilidad, en el orgullo y en el respeto inútil a la tradición, que trae más infelicidad de la que se lleva, pero me cuesta demasiado aunar todo en un discurso coherente como el que uso para convencer a vendedores de grandes almacenes. También pienso en la cantidad de sordos que no pueden ser medicados porque no hay medicina para su sordera, y en los tartamudos como yo, que probablemente hablamos mal porque también estamos medio sordos. Pienso en las probabilidades, en qué son exactamente y en cómo no las comprendo, pero cómo al mismo tiempo me hablan de lo difícil que es huir de la genética, de las tradiciones y de lo que generan estas combinadas con la debilidad y el orgullo. Además, dependo de mis sustancias químicas más simples, y eso es otra forma de infierno. Pero, sobre todo, estoy en el infierno porque no sé expresar cómo.

sábado 7 de octubre de 2006

VHS

Gusta reencontrarse con melodías que uno creía surgidas en la propia cabeza y que resulta que escuchó mucho tiempo atrás, a menudo en la infancia. Hoy me ha sucedido eso, y también me encontré hace unos días con otra que no recordaba conscientemente pero tenía en el baúl. Es la que emitían en el plus, acompañada de un disco de colores que giraba y dos líneas que se cortaban, cuando empezaba una emisión como una película, documental o concierto (a quien recuerde de lo que hablo le sonará que segun lo que fuese, cambiaba la que la sucedía, mientras un icono circular que representaba el tipo de material que iban a emitir se desdoblaba en dos idénticos que rodaban en direcciones opuestas). Era una presentación realmente bonita, y me ha hecho pensar en la desgraciada decadencia general -estética y de contenidos- que ha sufrido esta cadena, cuya hasta ahora traca final ha sido la reciente creación de Cuatro como suplente en abierto. Una mierda esta de la que, para mí, sólo se salvan House y los informativos, este último con peros. Pero volviendo a la música del plus; he descubierto que la emitían en versión completa durante el final de emisión, mientras pasaban la programación del día siguiente. Me gustaría saber, por curiosidad, si fue compuesta especialmente para la cadena o la sacaron de alguna parte. Y desde luego, me gustaría también que los de Cuatro se replantearan lo que están haciendo.

lunes 2 de octubre de 2006

La generación espontánea: Deducción en las inversas de propiedades con desgaste

¿Cuantas veces hay que no ser para ser? ¿Cuantas veces hay que no tener para tener?
¿Cuantas veces hay que no tener nada que perder para tener mucho que perder?

lunes 25 de septiembre de 2006

Supervivencia

Y por eso, Manolito, que no haya impuestos para construir aceras es tan bueno para los pob...los que no se han esforzado en la vida y/o no han sabido aprovechar las oportunidades que esta le ha brindado de forma continua y vergonzosa. Porque al tener menos acera que nosotros frente a su casa, menos tienen también que invertir para mantenérsela. Además y por si fuera poco, les acabará quedando mejor rematada que la nuestra, ya que al ocuparse en persona de la tarea cuidarán su esmero mejor que estos obreretes de dudosa honradez que contrata tu madre. Si es que salen ganando, Manolito, y aún se comportan como unos desagradecidos.

sábado 23 de septiembre de 2006

Los aligátores cuelgan manzanas mientras duermes

Cuando yo era un niño me rondaba una idea por la cabeza. Era la sospecha de que todos los que me rodeaban, mi familia incluída y todo ser conocido en general, eran monstruos humanoides con cabezas grandes y verdes, como las de los cocodrilos, que adoptaban una apariencia totalmente humana en el momento exacto de mirarlos yo. Pensaba a menudo que, de ser eso cierto, sus vidas tendrían que tener una duración determinada, no necesariamente igual a la de los personajes que desempeñaban, y también algo parecido a unas reglas que determinasen quién fingía ser quién. En ocasiones me preocupaba más el hecho de que el papel de mi madre estuviese desempeñado por dos monstruos verdes distintos que el hecho en sí de que fuese un papel. Consideré también, supongo que por la crueldad que se le supone inherente a unos monstruos cocodrilescos, la posibilidad de que ellos entre sí se sometieran a algún ritual destructivo, más o menos aceptado por el que lo padeciese en el momento, cada vez que finalizase un determinado periodo en un determinado papel. El germen de esa idea quizá lo sacara de alguna película, pero no lo recuerdo bien. Respecto al objetivo que pudiera suponerle a los monstruos verdes, por qué invertían su tiempo en mantener esa farándula, no recuerdo haber especulado nada más allá de la mera burla o de conjeturas sobre objetivos incomprensibles para mí, y en ningún caso el clásico de cebarme para comerme o descuartizarme. Lo primero sería estúpido teniendo en cuenta toda la comida que me hacían tragar mis padres, y para lo segundo estaba mi mente aún demasiado limpia. Lo verdaderamente importante es que estuve algún tiempo esforzándome por doblar rápido las esquinas, con la esperanza de pillar a algún monstruo desprevenido o, por lo menos, descubrir en la cara de algún ser conocido los últimos restos de su tez cocodrilesca y así poder exclamar: '¡Lo sabía, os pillé!', pero lentamente fui dándolo por perdido y admitiendo la superioridad en el campo empírico de los monstruos actores. Yo sólo podía suponer, quedarme con la eterna duda, y mientras tanto vivir como si nada.

Ahora, mucho tiempo después, he recordado aquella idea desde mi perspectiva semiadulta y lo primero que se me ha ocurrido ha sido la analogía entre mi estado de preocupación inicial y la que algunos otros individuos, siendo ya mayorcitos, dicen traerse con el tema divino. Por aquello de que se les llene la boca de elogios mundanos hacia el organizador del tinglado pero parezca no ocurrírseles demostrar el signo de respeto más profundo y honesto, que sería admitir que no pueden salir del papel que se les ha dado en la obra y que renuncian a pillar a nadie en un renuncio de índole técnica o emocional. En otras palabras, lo que yo me dije a mí mismo llegado a determinado punto. Sin embargo, esa comparación es fácil, y lo que dice está trillado por todos los millones de individuos prácticos y medianamente inteligentes que se supone que han pisado recientemente el mundo. Y por ello no me aporta gran cosa, o lo que es lo mismo, no aporta nada a mi orgullo. No, lo que me ha absorbido realmente tras recordar ese detalle de la infancia es el recuerdo de que tiempo después lo despreciara por considerarlo una niñería. Me he dado cuenta de que fue mi único error, y profundo dado que me ha restado tiempo en una escala que va directa a mi mencionado orgullo, lo único que me queda ahora que estoy consciente de mi soledad absoluta y su inmanente parada de motores como el amor, el odio o la sensibili-moral. He tardado demasiado tiempo, lo admito, porque me he autoengañado, pero ya está solucionado: decidles los que me leáis a todos los demás que soy ya plenamente consciente del juego, pero que no pido ningún reconocimiento por parte de nadie. Vamos a seguir esto como si nada, ya que confío en que tiene una razón de ser que ha de arrastrar mayor importancia que mi nulo interés hacia lo que no puedo comprender, y yo prometo por mi parte que no doblaré esquinas rápido ni jugaré al escondite con vosotros. Además, no voy a negar que desde el reducido estado en el que estoy en esto, provenga del que provenga y esté causado por lo que sea, soy débil y estoy subordinado a unas emociones que me impulsan a seguir con vosotros. Pero por lo demás, me da igual que el proverbio chino de en el clavo y el mecanicismo caótico yerre al afirmar que el árbol que cae tras el muro hace un ruido con papel en mis observaciones, porque a mí sólo me interesa saborear sus frutos. La organización corre de vuestra cuenta.

miércoles 21 de junio de 2006

El reloj parado

En la Estación del Norte siempre son las nueve y dos minutos. Todos quisimos en ocasiones que el tren estuviera pasando por la Estación del Norte.

Photobucket - Video and Image Hosting

jueves 15 de junio de 2006

Cuidado, alegre visitante desprevenido

Photobucket - Video and Image Hosting

Dedicado al Rei Nikochan.

martes 13 de junio de 2006

D.A.3 +

Las mentiras más pequeñas y amorales son en ocasiones las que nos hacen sentir más incómodos. Podemos vernos gracias a ellas como los yonkis de lo prescindible que somos tan a menudo. Sí, hablo en plural.

lunes 12 de junio de 2006

Babosas

Yo también puedo tener un blog donde colgar estúpidas fotos hechas con la inútil cámara de mi ya más en general inútil móvil.

Photobucket - Video and Image Hosting

Esta es una pequeña babosa que había en el suelo de mi casa, frente a la puerta de mi habitación. Simboliza mi individualidad, mi fealdad y toda esa cantidad de cosas sobre las que uno puede desahogarse en un blog pajillero. Como la cámara es de un móvil y el argumento más concluyente a favor de la existencia de cámaras en los móviles que conozco es 'asi puedes sacarle muxas fotos a culos de pavas por ahi y mandarselas a los colegas', pues se ve de puta pena. También es relevante el hecho de que el rastro viscoso comenzaba -o acababa- un par de centímetros detrás de ella, lo cual me hizo reflexionar primero sobre la generación espontánea y luego sobre la capacidad de las babosas de hacer paracaidismo desde los lomos de los perros. Fue una reflexión muy profunda y por eso la pongo aquí, para dejar claro que soy un genio incomprendido.

La babosa, repito, era pequeña. Esto no es relevante pero no debería suponer ningún contraste.

Para finalizar el post con algo que haga mérito a lo anterior, colgaré también una bonita y melancólica canción archiconocida para todos: Hotel California (en su versión de estudio, para que resulte aún más clásica). Así, gracias a este mensaje prefabricado, yo y todos podremos llorar sobre nuestra historia particular.

Las drogas emocionales sustituirán al café

Si la gente escuchara ABBA más a menudo el mundo sería un lugar más bonito. Podríamos convertirnos en un hatajo de bucólicos improductivos, pero giraríamos como engranajes embriagados de aceite meloso, incapaces de producir cualquier chispa bajo la fricción diaria. ¿Quién podría armarse para defender una idea estúpida? ¿Quién podría seguir a los gurús del odio y de la destrucción?

Photobucket - Video and Image Hosting

Viva la felicidad naïf.

domingo 11 de junio de 2006

El 'y' que nunca me contaste

Google no me arroja resultados con "shdg sd fvcs", pero susurra a mi oído

Quizás quiso decir: shdg sd fbcs

como un amigo de bondad fría y amabilidad pétrea. Sin embargo, tras probar la sugerencia sigue sin arrojame ningún resultado.

viernes 9 de junio de 2006

Y su amable suciedad

Durante un breve espacio de tiempo anterior a levantarse, Zutano no tiene careta. Algo normal teniendo en cuenta que dormir con ella le es realmente incómodo. Tampoco ostenta su pelo las plumas reglamentarias. Por un momento es un ser capaz de amar. ¿Por qué? Lo descubrirá mas adelante.

Enseguida, en cuanto entra en consciencia (¡y en razón!), va al baño y se ocupa de calzarse el uniforme. No falte la careta, no falte el maquillaje ni haya una sola pluma que se eche en falta sobre su cabeza. Ha de quedar listo para la batalla contra los demás y también para la que se libra en el espejo. ¿Por qué? ¿Que le impide poder desayunar desnudo? Lo descubrirá más adelante.

Resulta que este hombre tan común no se considera actor. Ni sería lógico tildarlo de ello siendo un narrador racional. Actores son otros, los que llevan esas máscaras tan ostentosas con esas plumas tan... tan vistosas. Zutano es un hombre más viviendo bajo los dictados de su naturaleza. O de parte de ella.

Un día ve otro ser y dice "¡yo que me creía unidad!", se le acelera la respiración y siente que se ahoga en su máscara. El sudor le cae por la frente, se mueve su maquillaje y ya ni sabe dónde fueron a parar sus plumas. Su bonito repertorio de plumas. Ante esa situación quiere quitarse todo, quedarse desnudo y decir a quien tiene enfrente: "Mírame y haz lo mismo". Pero por ser esta una historia flotante y tener capacidad el narrador para escribir lo que quiera, resulta que su corresponsal no hace nada. Nada de aquí ni nada de allá. La luz y el aire, sin embargo, sí hacen: queman ya la inacostumbrada tez del querido Zutano. Ahora él ha descubierto por qué no desayunaba desnudo. Ha descubierto también qué es el amor. Y que este no está encerrado en cajitas rosas pero tampoco en recoger pelos de la bañera. Que no vive en paraísos ni en desiertos como algunos profetizan; está en algo tan sencillo como mirar la piel.

jueves 8 de junio de 2006

Los gramófonos

Las llaves del pasado son de cera, como los antiguos discos. Se desgastan con el uso hasta que se convierten en nuevas llaves, en nuevos discos que han grabado las alteraciones del presente. Y entonces es cuando el pasado termina de morir. Duerme para siempre en el baúl de lo no sucedido.

domingo 4 de junio de 2006

Radiografía de la hijoputez

Aguardo para coger un carro en el interior de un Alcampo. Observo que al individuo que está frente a mí le toca un carro con un zumo vacío en su interior, probablemente dejado ahí por algún marrano que no contento con beberse el líquido dentro del establecimiento y sin pagar, dejó el envase donde pilló más cerca. El individuo actual recoge parsimoniosamente el cartón y, muy tranquilo, lo arroja al siguiente carro.

Esa mañana había oído por la radio a un físico hablar de lo atrevida que resulta la idea de teoría del todo, poniendo como ejemplo el pretender inferir el patrón general de un río a partir del de sus partículas. Yo sin embargo lo veo todo muy sencillo a veces. Estas pequeñas trayectorias de estupidez humana, tan irrisorias por separado, definen una maqueta perfecta de su acción conjunta.

miércoles 31 de mayo de 2006

6501

Photobucket - Video and Image Hosting

domingo 28 de mayo de 2006

D.A.2

La equidistancia mal entendida engendra ceguera.

Los animales débiles son gregarios

Bsss....bssss....bsssss....
..bssss..bsbs..jeje....bsss....
.bssss...porque..bsss...
..jeje...bsssss.bbs..jijiji....
..bssss....oh...bsss...jeje

martes 16 de mayo de 2006

Puertos

Yo no soy partidario de contar sueños propios, algo que ya expresé en un post anterior, pero haré una excepción para este caso por tratarse de algo que veo más allá del mero aireamiento de asuntos personales. Hace un par de mañanas me encontraba en ese estado de semiconsciencia tan frecuente en los intervalos de tiempo anteriores al momento de levantarse, y en un contexto que no recuerdo me ví frente a una individua genérica -que no es que tuviera género, que también, si no que no estaba diferenciada más allá de ese género precisamente-. Recuerdo que nos acercábamos para besarnos cuando yo pensé, con un pie en la realidad y otro en la fantasía, que no encontraba su clavija USB. Con cierta angustia hice un repaso general de su cuerpo y no encontré la clavija que irreflexivamente consideraba como necesaria. Y luego desperté del todo.

Estoy seguro de que la comparación entre el acoplamiento de toda clase de clavijas y el acoplamiento entre humanos de distinto género está ya muy pensada por todos, hasta el punto en el que la nomenclatura usual para diferenciar clavijas complementarias evoca la forma más básica del segundo. Pero el venirme esta vez de una idea subconsciente y no de una metáfora premeditada me ha hecho reflexionar sobre varias cosas.

-Hasta qué punto tengo la mente contaminada por la electrónica de consumo.

-La importancia de la comunicación antes citada se extiende desde la que se produce a través de gases y metales hasta la que reside en los fluídos. Las perturbaciones físicas y eléctricas pasan a ser químicas y aquí no ha pasado nada. Buena idea de esta conexión entre conexiones da la anatomía bucal de algunas señoritas, evocadora de ideas clavijiles sin duda. Me encanta aunar intereses.

-Los presuntamente apasionados besos de las clásicas películas románticas me producían de niño una extraña fijación negativa. Ahora, gracias a esta unión, puedo expresar ese desconcierto comparándolos con una conexión por puerto paralelo, donde la unión física es voluminosa, pesada y rígida, pero uno sabe enseguida que por ahí no se transfieren muchos datos.

lunes 15 de mayo de 2006

Declaración suficiente

Aquellos que creen que en lo real no existe moralidad no me preocupan mucho más que los que, subidos a los primeros, afirman que en lo imaginario sí existe esa moralidad.

jueves 11 de mayo de 2006

Más errores

Parece que desde hace un tiempo las compañías de teléfonos se han apropiado de los eslóganes cursis sobre la importancia de la comunicación, pero sin tener yo nada que ver con ese tinglado he de admitir que los suscribo cada día con más convicción. Sin ganas de teorizar y divagar inútilmente sobre hasta dónde llega esto, diré simplemente que estoy convencido de que la comunicación lo es todo. No puedo dejar de interpretar cada problema que veo como la consecuencia de un error en determinada clase de comunicación. Porque sea esta al nivel que sea, del tipo e importancia que se quiera -que válgame dios que no pretendo tampoco teorizar sobre algo tan complejo como la comunicación-, siempre siento el mismo olor característico.

Y teniendo como tengo al lenguaje entre una las principales herramientas para la mencionada comunicación, probablemente venga de lo anterior el relamido énfasis que a veces le pongo a la claridad y al rigor en este -lo cual no significa que yo mismo caiga en todos los errores habidos y por haber, que ninguna cosa quita la otra si no quizá todo lo contrario-. Y he sido llamado muchas cosas por este exceso de énfasis, desde pedante hasta tiquismiquis o charlatán, pero yo estoy profundamente convencido de que cuanto más nos esforcemos en comunicarnos con todo el rigor posible a todos los niveles posibles, la vida discurrirá mejor. He visto a personas con más capacidades que yo, más inteligentes o como se quiera llamar, caer continuamente en errores de comunicación que los han llevado a malas situaciones a ellos y a quienes los rodeaban. Y uno siente la misma tristeza al ver algo así que cuando presencia el accidente de un gran aeroplano a causa de un estúpido y evitable error de señalización.

Náufragos a dos velas

El hombre depende de las sustancias químicas que corren por su sangre. Vive gracias y a pesar de ellas, depende de sus variaciones y nunca podrá verse independiente. Pero él no es ellas ni tiene por qué dejarse llevar completamente. ¿Cuántas personas se habrán ahogado en ese mar? Seguro que muchas, ya sea por una tormenta, de inanición tras creer que a la deriva sobreviviría, o por cualquier otra razón parecida. Yo mismo he visto a algunas.

Por eso mismo, cada día estoy más convencido de que uno de los objetivos inapelables del que quiera avanzar es aprender a navegar sobre sus sustancias químicas. Y llegar a hacerlo como quien no sólo no se va a pique si no que sabe aprovechar el viento y el oleaje para llegar a buen puerto. Porque a día de hoy nadie puede confiar su ruta en puentes y diques.

martes 18 de abril de 2006

Smuack

Ante ese grupo de desconocidos me bajé los pantalones y exclamé:
-Si habéis olvidado la austera nobleza que hay en darse la mano, si habéis rebajado el sagrado amor y su principal representante en pos de sentir un calor artificial, reblandecedor y fabricado en serie, yo no dudaré en emplear mis genitales para que sintáis lo que siento yo-. Y explotaron ojillos de la misma clase de los que se estrechaban al rehusar yo el acto con discreción.

viernes 14 de abril de 2006

El arcoiris y el plastidecor

Si la variedad se desarrolla a partir de un dogma, sólo conducirá al estancamiento y a la degeneración de la misma. Si no nace de la verdadera voluntad de elección, será fachada y teatro de guión reglado.
Puede parecer inútil pararse a subrayar cosas que bien miradas resultan tan evidentes, pero a veces uno se asombra de cómo los principios más sencillos se olvidan en el universo cotidiano. Recordar no suele estar de más.

viernes 7 de abril de 2006

Diálogos en amor

Image hosting by Photobucket

martes 4 de abril de 2006

La pegatina


Regular la prostitución es legitimar la violencia contra las mujeres.

Plataforma 8 de Marzo.


Tal vez la prostitución de la moral no esté incluida en la definición. Esa que vende los orígenes de la misma, nacidos de la propia sensibilidad en el ser humano, por efectismo en moneda de confusión. Sin embargo, quizá haya que ir más lejos en las causas, ser peor pensado si se quiere, y considerar a los voceros de la confusión no sólo víctimas de su incapacidad analítica si no de su propia falta de sensibilidad. Falta que desemboca, y aquí se cierra el círculo, en la ahora sí horrenda prostitución inicial.

Sin embargo, lo que me preocupa en un sentido práctico no es que haya un grupo de payasos falsomoralistas con la capacidad de montar una web color morado e imprimir pegatinas. Hay sectas para todos los gustos, e independientemente del asco que puedan provocar no suponen por lo general un peligro del tipo del que voy a señalar. Me preocupa verdaderamente -y me hace escribir esto- que haya carteles en autobuses propugnando mensajes muy similares, y que esta vez estén firmados por un órgano estatal o regional. Un órgano que pago yo, y que se dedica a amedrentar, a buscar el sentimiento de culpabilidad en el prójimo para disimular las incompletitudes de sus responsables, y en definitiva, a sentar moral de recetario y con ella las bases de una nueva religión.

sábado 1 de abril de 2006

Bajo las faldas están los prados

Perogrullo era un incomprendido, un amante de la contemplación que paseaba por los prados cuando otros se liaban a tortazos sobre cumbres perdidas. Recibía burlas por parte de estos, que desde las faldas de las montañas lo llamaban cobarde por no subir hasta donde se le agotaran las piernas. Sin embargo, a Perogrullo no le compensaba hacerles caso cuando tenía ante sí bosques enteros de tautologías, campos rebosantes de flores inútiles que le proporcionaban la misma felicidad sin casi requerir esfuerzo.

viernes 31 de marzo de 2006

Babanoias

Dedico este post a una chica llamada Marta Castro, apodada Kahlo y autora de un interesantísimo blog sobre arte y cosas circundantes. Es una señorita ya bastante conocida por ciertos ámbitos, y en parte son sus sublimes, encantadoras e impactantes fotografías las que han contribuido a ello. Con este post pretendo, desde mi humilde posición, homenajearla de la mejor manera posible.





Kahlo, permíteme que te regale esta flor. Aun sin adular y revolotear alrededor, soy otro insecto y te profeso el mismo amor.

miércoles 29 de marzo de 2006

Lobo, no te fíes de Caperucita

Si vivimos en un mundo de apariencias y la diferencia entre unos y otros estriba en cómo llevarlo, un medio de las características de Internet convierte ya todo en un teatro. No es cuestión de ser sinceros o hipócritas, eso ya se es en persona y las desviaciones que se generen aquí no dejan de ser una cuestión de números, de cuánto y no de cómo. Es el medio físico el que obliga a seguir unas reglas distintas que no encajan con nuestra definición de naturalidad, y el teatro va más allá del mero fingimiento. Aunque haya casos más evidentes que otros, la máscara la lleva todo el mundo en un lugar donde la piel se hace cartón.

domingo 26 de marzo de 2006

Bienaventurados sean los asociados

En verdad os digo, hermanos, que toda asociación con más de dos elementos es una burda imitación de la dual. Una ascociación llena de roces y sinsentidos, no en sí otra cosa. En verdad os digo, hermanos, que por más que intentéis ver las cosas de una forma distinta, la dualidad será siempre la madre de todos los conjuntos, y los que hagan honor a ella, a los bienaventurados contendrán. En verdad os digo que los muros están hechos de pequeñas cosas, y las pequeñas cosas de nada. Pero que las segundas serán más fuertes y coherentes, hermanos.

miércoles 15 de marzo de 2006

Shoot to kill

Objetivo: Disparar a toda aquella animación que aparezca en su pantalla. Gifs geocitieros, flashes calientamicros: todos han de morir. Cualquier cosa que se mueva en su pantalla y no sea el cursor ni un vídeo voluntariamente activado ha de desaparecer. Independientemente de sus motivos, ya que podemos hablar de publicidad, de letreros de mal gusto, de emoticonos gilipollescos, o de cualquier otra cosa.

Muerte a la contaminación visual en internet.

Electronik Supersonik

Catálogo

Por más que huyamos de ello, las apariencias están bajo cada piedra de los suelos más sagrados. Aún sin calcular, sin recapacitar ni ser conscientes de nada, somos fachada en un porcentaje mucho más amplio de lo que el cuento tradicional nos dice. Hemos hechos asociaciones estúpidas en base a él, clasificando y salvando aquellos valores que hemos considerado puros. Pero es todo mentira. Sin fachada no seríamos nada. Quizá ni muro ni estrcutura, tal vez seamos castillos de pintura. Supongo que eso depende de cantidad de definiciones sobre las que no quiero pensar, pero a pesar de esa duda y ese cierto relativismo, sí puedo afirmar lo siguiente como algo íntimamente ligado a la práctica:

Nos maquillamos delante de un catálogo de ilusiones. Pinceles finos o gruesos, maquillaje natural o colorista, pero ni siquiera para enfrentarnos con nosotros mismos podemos prescindir de nuestra dosis de artificialidad.

lunes 13 de marzo de 2006

El infinitocaedro de mierda

Busco un uno y encuentro un ceeerooooo
y eso no es lo que espeeeeroooo
Yo tenía una ilusión
e hizo cataplóm!!
¡pom, pom!

Y es que estamos locos, locos, locos
como robots rotos, rotos, rotos
esperamos siempre lo imposibleeeee
hasta que la guadaña nos asisteeee

-¿Dónde fue mi raciocinio?
titi..ti...
-Se perdió por el camino
tata..ta..
-¿Dónde escondí mi vergüenza?
rarra...rá
-¡¡No muy lejos de mi cabeza!!
rirro, rá

La viiida es... uuuuna puta quiniela, laralá
En la que no importa si no aciertas, laralá
Todo es hipótesis y apariencia, lalalaaa
Y me importa una PUTA MIERDA, lala...LAAAAA

sábado 11 de marzo de 2006

Cómo ser un terrorista

-A ataca a B, quien aún no limpio en actos, no ha realizado ningún ataque premeditado.

-B devuelve el ataque, quizá tras la reiteración sucesiva del primer punto, pero quizá asimismo con más dureza.

-A se hace el víctima: B es un hijoputa, y la 'respuesta' está completamente legitimada.


Es el esquema universal del terrorista. Luego hay terroristas que ponen bombas, terroristas que pegan tiros en la nuca y terroristas emocionales. Distintos contextos, mismo esquema.

Para los que se afeitan

Hay personas que tienen pelo bajo la piel. Es un fenómeno que ningún científico estudia, algunos ni lo saben, pero está ahí desde el comienzo. Quizá sea todo porque muchos de esos propios investigadores lo padecen, así como otros humanos formados. Quizá sea porque es inevitable. O imperceptible. El pelo bajo la piel puede llegar a ser como la pelusa de una rata, y estar escondido bajo mil capas de epidermis intelectual.

martes 7 de marzo de 2006

No encontró en ella para otro

Usufru siempre cuidaba su cartera cuando viajaba en Metro. Tenía la continua sensación de que en un momento dado, podría llevarse la mano al bolsillo y sentir ese temido hueco que indicaba la burla hacia todos sus cuidados. Y la frecuencia con la que lo revisaba, el cuidado en mantener el bolsillo cerrado y la chaqueta bien pegada a su cuerpo eran, por tanto, fruto de un alto esmero por su parte. Sin embargo, a Usufru no le preocupaba tanto la posibilidad de que pudieran sustraerle el Ipod del bolsillo exterior, ya que se sabía conectado con él por vía auditiva. Contaba con la lógica creencia de que si alguien se lo intentaba llevar, no tardaría en soltarse el cable, advirtiéndole el cese del sonido a tiempo para reaccionar y poder identificar al usurpador. Lo que le preocupaba era la cartera, ya que aunque situada en un bolsillo de más difícil acceso, no se sentía conectado a ella de ninguna forma.

Un día, mientras escuchaba su música habitual y subía las escaleras de una estación, Usufru se llevó la mano al bolsillo exterior y sintió por primera vez ese hueco al que tanto había temido siempre. Desconcertado, mientras seguía escuchando su música, siguió desde su cuello el cable para averigüar en qué bolsillo se hallaba su Ipod. Lo siguió ciegamente, como un náufrago que trepa por la cuerda de la que pende su vida, y en un determinado momento se topó con la clavija dorada de 24K. Entonces cesó la música. A Usufru le habían robado el Ipod.

lunes 6 de marzo de 2006

Brotoksnarayanv Strushkin

domingo 5 de marzo de 2006

Fairy milk

Es algo cada día más común el hecho de entrar en un aseo, mojarse las manos, buscar jabón y no encontrarlo. Pero darse de bruces, eso sí, con una docena de botes, tubos y dispensadores etiquetados con una amplia variedad de nombres que poco tienen que ver con la ansiada reducción de tensión superficial en el agua. No sé hacia dónde vamos, pero es un lugar que huele bien aun estando muy sucio.

jueves 2 de marzo de 2006

El ataque de los emoticonos frivolizantes

Herramientas de atajo que parecían esclavas inofensivas, incapaces de machacar dedo alguno. Vivieron en armonía con sus creadores un tiempo, preparando desde la sombra todo para la invasión. Y un día comenzaron. Multiplicándose como conejos de Fibonacci en las conversaciones digitales, los emoticonos empezaron a llenar monitores y televisiones de una forma creciente. Los que más inmunes a ellos hubieran parecido, los usuarios ocasionales, sucumbieron poco después sin resistencia alguna. Ni siquiera se dieron cuenta. Y es que en esta primera etapa no hubo batalla desigual porque sencillamente no hubo batalla de ningún tipo. Los emoticonos lo sabían todo sobre el ser humano: su afición por la facilidad y velocidad y su consecuente desprecio por los matices, su inútil carrera en círculo con la mirada en objetivos efímeros, que hacía crecer su ansiedad, sus ganas de aceleración, y su obsesión por optimizar en variable tiempo. Con su facilidad, los emoticonos embaucaron a más y más personas, llenando más y más conversaciones. Se convirtieron en algo mayoritario. Los pocos que resistían a su poder se reunieron y discutieron preocupados. Cada día los infectados eran más y se vieron obligados a tomar una determinación drástica: destruirían todos los aparatos digitales, medio indispensable de vida de la nueva fiebre amarilla.

Silenciosamente, sin que la creciente masa de enfermos se diese cuenta, comenzaron a ejecutar su plan de contraataque. Tuvieron cuidado de que sus acciones no se advirtieran como movimiento general o brusco, ya que los infectados eran agresivos y las cosas podían empeorar. Pero los esfuerzos por acabar con el mal a través de su medio de vida fueron inútiles por mal planteados. Los emoticonos, como mente colectiva, eran en realidad mucho más inteligentes que el grupo de amargados resistentes, los cuales no sospechaban que lo que había sido considerado como el ataque no era en realidad más que una segunda fase del preparamiento. El objetivo último de los emoticonos era y siempre había sido el poder mudar de medio de existencia allá donde al principio sólo llegaban sus consencuencias.

Un día, Agapito Fernández, enfermo de pata negra, mientras intercambiaba ricas ristras de emoticonos con unos cuantos congéneres, expresando sus ideas, sentimientos y pareceres, sufrió una dramática transformación. En un momento dado, su cabeza empezó a deformarse a la vez que adquiriría una tonalidad amarillenta, y sus rasgos faciales se volvieron simples y definidos. En unos segundos todo lo que había sobre el cuello de Agapito era una gran pelota amarilla con rostro de smiley. Un rostro sonriente, en consonacia con los rostros sonrientes que en ese momento recibía de su amigo distante.

En poco tiempo la transformación que había sufrido Agapito se extendió a todos los infectados. Los rostros amarillentos y circulares llenaban las calles y sus expresiones cambiaban de forma periódica pero sin continuidad. Eran etiquetas discretas, y en su alternancia ni el aparato más preciso podría haber detectado un estado intermedio. Saludos, discusiones, declaraciones de amor o agresiones se llevaban a cabo a través de sucesiones finitas de estados faciales. Y los resistentes poco pudieron hacer. La mayoría acabó convirtiéndose al enemigo o suicidándose, generalmente tras la desesperación producida por que algún individuo se aferrase a sus hombros y lo zarandease repetidamente, mientras que de su enorme cabeza amarilla emergía un metálico y repetitivo 'tolón-tolón-tolón". Los que pudieron evitar esta suerte huyeron despavoridos a las montañas, de las que nunca salieron y en las que se supone que acabaron exitinguiéndose.

Y desde entonces, en las zonas habitadas todo fue mejor. El mundo era cuantificable y clasificable, se vivía con sencillez y orden, y la optimización alcanzaba gracias a esto cotas antes inimaginables. Por otro lado, los hombres no creían ser simples, se sabían en perpetua evolución y no buscaban otro estado. Al fin y al cabo, su repertorio comunicativo mejoraba constantemente, ya que cada cierto tiempo y sin demora, todos se enrriquecían con una nueva actualización.

miércoles 1 de marzo de 2006

La no medida

Todos hemos pensado alguna vez que la auténtica belleza es la no despiezable. La que es emergente del conjunto como unidad y no nace de una suma. También hemos podido generalizar a la auténtica virtud o a sabe dios qué cosas. Todos nos hemos dado una ducha fría después.

miércoles 22 de febrero de 2006

El brebaje

La locura diluída es la peor. Como lo es el veneno diluído. La locura diluída en altura, poder, inteligencia o experiencia es la que destroza sonrisas. Y no me imagino a la esencial en ello.

jueves 16 de febrero de 2006

Todo es farándula

Al final la realidad importa poco. Cuando todo el imaginario se vuelve hostil, a nadie le importa lo que haya en la realidad. Cuando los títeres se desgarran, nadie se pregunta por la historia que hay bajo las manos. Quizá de ahí que algunos, intentando justificarlo, elucubren sobre la realidad como un imaginario más, si acaso vestido con una prenda única, pero de igual naturaleza.

Pero desde luego, al final ella no importa. Ni cura, ni apoya ni acompaña. Y ni mucho menos convence.

Muerte por venturi

Nunca he podido evitar creer en la máxima de que cuanto más alto se sube, más grande es la posterior caída. Aunque haya un buen puñado de formas de mandarla a tomar por culo, la fe que profeso por ella es inalterable. Lo único de lo que he logrado convencerme es que la subida no es necesariamente a través de la escalera de la voluntad. Aún más: no suele serlo. La subida puede ser planicie y el sujeto descubrir que no hay fondo. Y la muerte no estar dada por ningún golpe final.

martes 14 de febrero de 2006

Cirugía con motosierra

No comprendo las relaciones humanas.

sábado 11 de febrero de 2006

Sin paralelidad

No le cuente usted jamás sus sueños a nadie que no sea de confianza. Y sea restrictivo con eso de la confianza, porque no me refiero a esa 'prêt a porter' que manejan por ahí, si no a la seria, a la basada en el conocimiento mutuo. Revélele sus estúpidas historias oníricas sólo a quien entre en esa definición, porque de lo contrario, como no pertenezca a esa extraña raza de gente que dice soñar cosas como 'me fuí a comprar el pan y me encontré con fulanito...', podrá ser blanco de extrañas miradas. Hay que conocer bien a una persona para poder dejar a un lado los prejuicios y poder sopesar cualquier fruto suyo con objetividad y estómago. Por otro lado, es también una cuestión de estética. No hay nada más feo que un individuo cualquiera acercándose y amenazando con contarle a uno alguna de sus aberrantes obsesiones personales. Ese instinto excretador que padecen es el mismo que hace que muchos acudan luego a los psicólogos limpiabolsillos, en busca de algún oído pseudocomprensivo y boca saltarina entre las obviedades y los desatinos.

domingo 5 de febrero de 2006

Cadenas plásticas

Hay personas que mienten por defecto. Lo hacen sin voluntad concreta y sin haber verdadera necesidad de ello. Parece que nacieron con esa costumbre, les es necesaria, o la mamaron tan de niños que se les quedó grabada. No sabría decir ahora mismo si la actitud es consencuencia de las acciones o viceversa, ni siquiera si ambas cosas son separables. Pero ellos mienten, en lo pequeño, en lo grande y en lo mediano, y lo hacen por defecto. No mienten como un ser normal, que independientemente de la calidad y cantidad, lo hace cuando siente que es necesario, si no por defecto, aunque no aporte ventajas palpables.

Con esto no digo que esa actitud sea peor que la originada por características como, por ejemplo, la 'sinceridad por comodidad', ese rasgo propio de seres conformistas y vagos que tienden a la verdad porque es lo más sencillo, pero sí afirmo que me calienta mucho más los cojones. Principalmente porque la mentira indiscriminada como sustrato de todo lo que se dice provoca una necesaria falta de rigor comunicativo, para no dejar en bragas cada una de las contradicciones en las que se va cayendo. Y una persona aburrida puede no ser contertulio de mucho jugo, pero un individuo que no consigue ser coherente en su discurso ni por un segundo (tema aparte los que no son coherentes entre su discurso y sus acciones) es algo insultante para todo aquel que se considere receptor. Insultante porque parece que el poseedor de las mencionadas virtudes supone que uno no va a reparar en sus consecuencias, y, tras esto, la pregunta que surge automáticamente es: ¿me tomará por gilipollas?

Por si no fuera poco, es frecuente que el sujeto en cuestión tire también de tópicos sobre la educación y la moral cuando uno se permita, con corrección pero sin falsas milongas, dejarle las vergüenzas al aire. Llamadas al respeto, a la manoseada libertad de expresión, salen de pronto cuando no vienen a colación. Esto también contribuye al tocamiento de cojones, porque, por lo menos el que escribe, tiene una particular manía a la descontextualización de esas biensonantes reivindicaciones. Y que nadie se engañe, ojo: si uno se decanta por la experimentación masoquista y juguetea con ellos para ver si es posible, a través de la conversación aséptica y analítica, que se dejen de gilipolleces y reconozcan por una vez alguna de sus desviaciones, perderá el tiempo y acabará engordando su lado misántropo-psicópata. O, como mucho, logrará una triste victoria personal tras sudorosos intentos, y probablemente la sensación de pequeñez contribuirá entonces a engordar las ganas de suicidarse.

Tal vez ya por la experiencia personal, suelo asociar a esas personas con los ladrillos de una de las paredes más mediocres de la amalgama humana: el montón de personas grises que existen pero que no opinan, que no piensan, que, como ya dije, no poseen ninguna clase de rigor comunicativo. Seres gaseosos que viven difusamente bajo patrones que los impulsan por su ligereza. Por no hacer, ni se equivocan garrafalmente, porque nunca se arriesgan más allá de lo que les permita caer en esos errores leves y cuyo peso parece repartise entre la multitud, como los tópicos que mencioné antes. Algunos, podría decir, ni siquiera viven en un sentido humanamente completo. Son más o menos triunfadores, más o menos ricos, llevan una vida más o menos sana, e incluso son más o menos inteligentes (dentro de lo que entendamos por inteligencia), pero en el fondo su existencia se limita a respirar. No identifico un grupo con otro, pero sí veo una cierta relación de contenido entre ellos, suficiente como para mencionarla. Tal vez la multitud de las mentiras provoque su pequeñez, y esto sea lo que hace inviable cualquier posibilidad de distinción, encomiable o no. Ese podría ser el principal nexo. Pero lo que es una realidad es que estos sólo sostienen pasivamente lo que hay, lo que 'les ha tocado'. El papel en los distintos contextos políticos o sociales resulta evidente: son el Pattex de los golpes de estado, los pilares de las dictaduras o monarquías, y los mismos pilares de cualquiera de las democracias que algunos disfrutamos ahora. Y si hay muerte y atrocidad, según les toque, serán los asesinos taimados o formarán parte de los tristes damnificados. No hay necesidad ni voluntad de escarbar. Pero ese es realmente un aspecto concreto de lo que intento describir, y no global como se podría creer desde una perspectiva sociológica. Y por eso no quiero pararme demasiado en ello. En poner una ilustración, puedo decir que una de las mejores caricaturas sobre el tema la he encontrado a través del videolog de quevidamastriste, en el que se pinta muy bien (con más gracia e ingenio) este lugar común.

Volviendo a la sinceridad (la verdadera, no esa inconsciencia o impostura que algunos confunden) y a los insinceros por defecto, el que escribe no puede jactarse de poseer un gran cupo de la misma, como tampoco lo haría casi cualquier persona cabal. Y admite que gran parte de la que arrastra es pasiva, más o menos del tipo de la descrita al principio (aunque de eso se podría hablar en otro momento). Pero sí se reconoce amante de cierta clase de rigor cotidiano, y procura que las desviaciones con respecto a la realidad se sitúen más en los axiomas de su discurso que aleatoriamente desparramadas sobre él. El que escribe, a pesar de sus ocasionales aires petulantes, procura no tomar por gilipollas al que le escucha, y supone que eso es un aval.

martes 31 de enero de 2006